viernes, 2 de marzo de 2018



ADAPTADOS
Para iniciar la búsqueda de otros organismos en el Universo hubo que empezar por comprender lo que significa nuestra presencia en la Tierra, aun nivel biológico e incluso filosófico: ¿Qué es exactamente la vida?,¿Qué procesos orgánicos ocurren para mantenernos activos?. Pero si bien este conocimiento se ha enriquecido a lo largo del último siglo, lo cierto es que todavía hay grandes misterios pendientes para aclarar. En el 2007 El Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos, encabezado por John A. Baross profesor del Centro  de Astrobiología y Biología Evolutiva de la Universidad de Washington, organizo los trabajos de un comité para intentar definir qué tipo de existencia se podía encontrar en otros planetas. Partía del hecho de que las naves modernas están diseñadas solo para encontrar rastros de organismos similares a los de nuestro planeta, lo que excluye la posibilidad de hallar otros diferentes. Si utilizamos una sola definición de “vida” basada en la nuestra, es por qué se trata de la única clase que conocemos, por ello este comité acuño el término “vida extraña” descrita como aquella que cuenta con una bioquímica alternativa a la existente en la Tierra.

En principio las criaturas terrestres se han dividido en millones de especies, pero los estudios de estructura molecular de la biosfera muestran que todo los organismos comparten ingredientes comunes. No hay razón para creer que las estructuras biomoleculares de sus habitantes y la Tierra sean radicalmente diferentes; estamos hechos con los mimos materiales adaptados para habitar exclusivamente bajo condiciones de nuestro planeta madre. Así aunque los organismos que pudieran vivir en lunas de Júpiter o exoplanetas distantes estuvieran compuestos por materiales similares a los nuestros, sus condiciones atmosféricas los obligarían a seguir un camino distinto para adaptarse y sobrevivir, ya sea inmersos en mares de metano o nubes de ácido clorhídrico.




Los estudios de la bioquímica terrícola y su rango de ambientes han demostrado que la

 vida que conocemos requiere necesariamente de agua líquida; en cualquier lugar del 

planeta donde se encuentre una fuente de energía junto con agua, es muy probable que 

haya vida en alguna de sus variedades. De este modo la búsqueda de exoplanetas ha sido 

dirigida para encontrar un modelo similar, donde se utilice el agua como solvente, se 

construyan células que aprovechen el metabolismo centrado en el carbono, existen 

diversos niveles de energía química y una arquitectura con base en ácidos nucleicos para 

desempeñar funciones genéticas y proteínas para acelerar los procesos internos. Aunque 

el conocimiento que tenemos acerca de la química terrestre es limitado desde cierta 

perspectiva, contamos con la suficiente información para deducir que la base de nuestra 

existencia se centra en el carbono. 








La química orgánica que conocemos emergió de la química de productos naturales que se desarrolló en el siglo XIX, fundamentada en el aislamiento de la naturaleza, si en lugar de carbono nuestra estructura hubiera estado provista de moléculas basadas en el silicio o en el azufre nuestro conocimiento de la química de estos compuestos sería muy diferente.




AGUA EXTRATERRESTE
En los últimos años se han descubierto planetas que pudieran albergar agua en estado líquido, requisito considerado indispensable para la existencia de vida como la conocemos; no obstante en su forma sólida y gaseosa el H2O es un elemento muy común en el Universo. Existen por ejemplos grandes reservas de agua congelada en la Luna y en diversos cometas. Europa, uno de los cuatros satélites naturales de Júpiter, tiene una capa de hielo sólida de varios kilómetros de espesor. En planetas como Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y algunos exoplanetas también se ha destacado agua en forma de vapor, aunque por lo general en pequeñas cantidades. El caso de Encelado, una de las lunas de Saturno es un esperanzador de los investigadores pues descubrieron  que alrededor del 90% de su atmosfera está compuesta por vapor de agua. Además de acuerdo con la información recopilada por la sonda Cassini, lanzada en 1997 por la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Italiana hay posibilidad de que se esconda un océano de agua líquida a pocos kilómetros bajo su superficie. Esto explicaría los chorros parecidos a geiseres que salen expulsados del astro. Los satélites naturales Titán y Europa probablemente contengan océanos profundos en su interior, como revelo la NASA a mediados del 2012.





Otros astros quizá también almacenan agua líquida, entre ellos Kepler-22b, un exoplaneta ubicado a 600 años luz de la Tierra y encontrado en 2009 por la sonda Kepler. Esta dentro de la zona habitable de su estrella al igual que el HD85512b y media docena de más de candidatos los cuales están bajo observación.
Dra. Anayatzin S. Mendoza


















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